Myspace y la música

Cuando hablamos de las caídas de las ventas de discos solemos obviar que la música está en uno de los momentos mejores de su historia. En el Long Tail cientos de millones de personas están adquiriendo una cultura musical sin precedentes gracias al fácil acceso a través de internet.  Las tecnologías de web 2.0 facilitan estos intercambios y la información fluye con absoluta libertad en la red.

Económicamente hablando las cifras son cada vez peores para las discográficas y eso se debe básicamente a que en el mundo no se venden discos, sino que se venden canciones, se “pasan” canciones en cualquier formato digital. La música es un bien inmaterial y su soporte no es el CD. La lucha de las discográficas contra el nuevo gran gigante internet tiene los días contados. El diseño en red de internet hace que sea imposible cortar los nódulos de información. Cuantos más nódulos se corten, más apareceran.

Ahora bien, mientras la industria intenta criminalizar mediate todo tipo de argucias al cliente final de la música, el negocio propiamente dicho ha cambiado de manos delante de sus narices. Mi pregunta con respuesta es ¿dónde está el dinero de la producción musical?. Para mí eso tiene una fácil respuesta: el dinero está en todas aquellas webs que viven del contenido generado por artistas que producen ingentes cantidades de dinero en forma de ingresos publicitarios.

Pregunten a myspace a quien van a parar los ingresos generados por la publicidad en su web.

Aquí se plantea de nuevo el problema de la tecnología y los contenidos. Si ambas partes forman un todo, por que sólo una de ellas se beneficia económicamente? o es que los artistas no tienen derecho a percibir una parte de los millonarios ingresos de myspace siendo ellos mismos los que generan todo el contenido de la web?

Si antes los artistas se quejaban de los pocos royalties que pagaban las discográficas por las ventas de discos, ahora, el gigante myspace no paga nada. Mientras los ingresos publicitarios en la red subieron por encima del 55% en el 2007 los que generaron el contenido cobraron nada. Los avispados tekis supieron darle la vuelta y encubrir su negocio para no pagar a quien trabaja por ellos. No esto acaso una nueva forma de esclavitud en virtud de los cual todos trabajan engañados en favor de un par de tipos en un garaje?

Piensen por favor en el coste de producir una web como myspace y comparelo con los millones de horas acumuladas de millones de personas que trabajan gratis para ellos.

Anuncios

Entrevista a Zake

¿Cuáles son los inicios de ZAKE?
ZAKE comienza a finales del año 2000, fue una reunión de amigos músicos que nos pusimos a grabar unas canciones, había algunas ideas y todos tocábamos en diferentes proyectos. Solo nos reuníamos para grabar y divertirnos en algo que era diferente a la música que cada uno hacia. A partir de esa experiencia surgió la necesidad de formar una banda y así nació ZAKE. Pero fue en el 2002 cuando la banda toco por primera vez después de ensayar casi 1 año y medio.

¿Qué nos puedes decir sobre vuestra carrera artística? ¿Discografía?
Muchas veces las carreras artísticas de las bandas son eclécticas, lo único que sostiene a un grupo es el gran poder humano que este tiene. Esa es la fuerza interna que se encuentra puertas adentro y eso esta por encima de si uno esta rodeado de enormes músicos. ZAKE a lo largo de su carrera ha entendido y aprendido sobre esto, y creo que ese aprendizaje es lo más importante.
El 2007 fue un gran año para la banda, Participamos en el “MORON ROCK” seleccionados entre más de 200 bandas. Grabamos 2 jingles una para una radio en Uruguay y otra para la Rock and Pop, que es una radio muy grande de Argentina, en esta radio estuvimos tocando un show acústico en el programa “La de Dios”. Aparte logramos entrar en Uruguay, México, Perú y El Salvador con nuestra música con bastante aceptación.
Nuestra discografía en el 2001 grabamos un demo EP con 4 temas, en el 2005 grabamos un single, y en el 2007 “Ritmo Interno”, que es el primer CD oficial de la banda. En la actualidad estamos trabajando en el segundo CD, estamos preproduciendo y tenemos más de 30 canciones pero seguramente vamos a grabar solo 13.

¿Qué opinión te merece el panorama de la música actual y qué papel te parece que juegan las nuevas tecnologías (Internet)? ¿a través de qué webs dais a conocer habitualmente vuestra música?
La música, como toda expresión artística evoluciona, al paso del hombre. El arte es el reflejo de una sociedad y hoy estamos en una sociedad muy ambigua. Por un lado necesitamos expresarnos todo el tiempo, las comunicaciones hoy en día tienen una rapidez increíble, un mail a China llega en segundos, pero en contraposición también hay una terrible soledad. Mucho de esto se refleja en la música, hay muchísima música, pero muy poco arte.
El Internet es sin duda “la herramienta” de estos tiempos, posibilita que hoy en día podamos hacer este reportaje con mucha facilidad, y que tu arte
llegue a los lugares más recónditos donde antes sería casi imposible.
En estos tiempos tratamos de estar en la mayor cantidad posibles de webs, las que vamos encontrando mandamos nuestra música, no podría decir una en particular.

En España ha habido en los últimos años un incremento notable tanto de salas como de conciertos en directo ¿Cómo es el panorama de la música en directo en Argentina?
En Argentina es enorme el caudal de grupos que aparecen todos los días, y muchos con muy buenas propuestas. Solo que acá el músico debe ser escenógrafo, productor, sonidista, manager, prensa, y finalmente músico. Las compañias solo van en buscas de las bandas cuando ya los grupos hicieron toda la labor, digo cuando ya la banda lleva 1500 personas y grabo bastantes CD ellos recién llegan. Acá la producción independiente es en donde se generan las perlas más jugosas, el semillero y la raíz del verdadero amor por lo que uno hace. Por lo que muchos excelentes grupos quedan en el camino y solo llegan los que perseveran.

¿Qué es lo que os motivó a inscribiros en AUA? ¿Qué es lo que dirías tú a los artistas que se acercan por primera vez a AUA?
Nosotros estamos muy contentos y felices por formar parte de apadrina un artísta, creo Jos que tu propuesta va mucho más allá que encontrar nuevos talentos, sin quizá  proponerlo has generado un grupo de amigos. Gente que cuentan sus emociones a través de las canciones, (los músicos) y gente que tiene las mismas vivencias y se siente identificada (los padrinos), y esa es una conexión increíble. Más allá de llegar a grabar en AUA saber que hay muchísimas personas en otras partes del mundo que gustan de tu música y te lo hagan saber por medio de sus hermosos mensajes, es algo muy conmovedor. En serio.
Nosotros estamos promoviendo mucho AUA a todos nuestros colegas, les comentamos sobre lo novedoso de esta propuesta y a los que se acercan por primera vez solo le diría que se van a sorprender, realmente eso les va a pasar. Por lo menos es lo que nos pasó a nosotros.

Cuando lleguéis al presupuesto de grabación, ¿tenéis alguna preferencia de estudio o productor?
Hay muchas ideas pero nada definido al respecto, estamos abiertos a oir las sugerencias y comentarios, lo único de que sí realmente estamos muy seguros es que tenemos muy buenas canciones.

Entrevista a Kireina

¿Cuáles son los inicios KIREINA?
No recuerdo un momento en que la música entrara en mi vida. Siempre ha estado ahí. Forma parte de cada día desde que tengo recuerdos, y supongo que esos son mis comienzos. Aunque los inicios de Kireina se remontan a hace unos pocos años cuando supo que tenía que intentar alcanzar el que había sido mi sueño desde mi infancia. Me compre mi primer micrófono siendo aun niña, y compuse mis primeras canciones con una vieja guitarra. A partir de ahí poco a poco fui tratando de abrirme camino como fui pudiendo. Di mi primer concierto en público aun en el colegio y aquel primer escenario me hizo darme cuenta de que aquello era lo mío. Formé parte de varias formaciones musicales allí donde iba. Funde mi primera banda en la universidad mientras daba pequeños recitales en locales de Madrid. Después tome parte en bandas ya más importantes y en múltiples grabaciones haciendo coros, apoyos, promociones… para cualquier cosa que pudiera surgir y que me diera la oportunidad de entrar en un estudio y trabajar delante de un micro. Intentando hacerme algo de promoción se construyó una de aquellas primeras páginas Web sencillas de hace años que de casualidad llego ante los ojos del productor americano Mari Nilan, que decidió que merecía la pena mi proyecto. Y de esa manera surgió el primer proyecto importante de Kireina, y a Detroit me fui con una maleta llena de zapatos e ilusiones. Allí pasé 4 meses escribiendo, componiendo, grabando y produciendo lo que es ahora mi primera demo. Trabajé tan duro como me fué posible, conocí a grandes músicos, aprendí muchísimo y tuve la oportunidad de colaborar con gente de la talla de Gregg Bisonnette entre otros muchos. Y me volví con muchos amigos nuevos en el corazón, un álbum de nuevas canciones, otro de fotos y un nuevo puñado de ilusiones por las que seguir luchando. Desde entonces estoy en España trabajando por hacer oír mi música, por seguir componiendo y trabajando, por crecer como artista y por conseguir mi sueño que sigue siendo publicar un disco. Aquí trabajo también con muchos de los más grandes, he ganado ya varios premios con mis temas y tengo ya formada una banda increíble lista para dar conciertos. Nunca perderé esas ilusiones que me impiden ser feliz sin seguir luchando.

¿Qué nos puedes decir sobre tu carrera artística? ¿Cuáles son tus principales influencias?
Las fuentes de las que bebo musicalmente son tan variadas y dispares que reconozco que me cuesta definir mi propio estilo. Crecí oyendo mucha música clásica siendo mi madre, que es también músico y cantante, quien me enseñó a disfrutar de la armonía y el canto. Mi adolescencia sentó las bases de mis músicos favoritos, tan diferentes como Stil, Seal, Depeche Mode, Prince, Metallica… Pero el espejo en el que siempre quise verme como cantante femenina fue siempre Mariah Carey, a quien admiro profundamente desde muy joven y quien fue siempre modelo a seguir para mi.

¿Qué opinión te merece el panorama de la música actual y qué papel te parece que juegan las nuevas tecnologías (Internet)? ¿a través de qué webs das a conocer habitualmente tu música?
El panorama de la industria musical ha cambiado radicalmente en mi opinión desde hace unos años hasta ahora. Y se encuentra en pleno cambio y adaptación a un mundo nuevo. Ya no es posible “conseguirlo” como se conseguía antes. Las discográficas miran por proyectos rentables y efímeros en el tiempo y la gran facilidad que las tecnologías ofrecen a los músicos para obtener proyectos propios y visibilidad mediática a través de internet hace la competencia más dura si cabe. Pero también creo que abre puertas a otras posibilidades de publicación, promoción y distribución que suplen el papel de las grandes discográficas permitiéndonos ser músicos en activo sin necesidad de contratos millonarios. Yo soy un buen ejemplo puesto que conocí a mi primer manager y productor gracias a internet, he ganado todos los premios y concursos a través de internet, conocí a los actuales miembros de mi banda por internet y actualmente realizo mi promoción de conciertos, la venta de mis discos gracias a internet. En concreto el sistema MySpace ha sido crucial para mí y me ha permitido conocer gente estupenda y emprender nuevos proyectos musicales.

¿Qué es lo que te motivó a inscribirte en AUA? ¿Qué es lo que dirías tú a los artistas que se acercan por primera vez a AUA?
AUA es una idea sencillamente genial. El concepto es tan sencillo como innovador, y creo que permite a músicos como yo alcanzar metas que por otras vías sería muy difícil. El hecho de que cualquiera que lo desee pueda formar parte de un músico o grupo al que admire, que se apoye a gente con mucho talento y pocas oportunidades, o simplemente, que lo hagamos entre todos y todos juntos, termina con el concepto inalcanzable y exclusivista de las grandes discográficas y abre un nuevo concepto de proyecto de concepto colectivo del arte que es la música. Me pareció tan novedoso y positivo que no pude dejar de tomar parte en ello. A los músicos que se asomen por aquí les diría que no lo dudaran. Esta es la oportunidad que estábamos todos buscando de alcanzar nuestro sueño en función de la música que hacemos, el talento que tenemos y lo mucho que nos lo queramos currar, y no solo de la suerte.

Tu crecimiento en AUA ha sido mucho más rápido que el del resto de bandas. ¿has realizado alguna acción específica de autopromoción?
Pues debo reconocer que yo también me sorprendí. Es estupendo ver que el proyecto funciona y que mi música gusta. Aun así he procurado que la gente supiera lo que es AUA desde mis medios, a través de internet principalmente, moviendo blogs, boletines y movilizando al club de fans, que sin duda son siempre un apoyo inestimable. Con trabajo y esfuerzo se llega poco a poco a la meta.

Cuando llegues al presupuesto de grabación, ¿tienes alguna preferencia de estudio o productor?
Aun es pronto para estimar preferencias de ese tipo. Aun queda mucho trabajo por hacer. Y cuando lleguemos al presupuesto habrá muchas cosas que plantearse con calma antes de dar con el productor o el estudio mas adecuados y cuando llegue ese momento espero contar con el asesoramiento de profesionales y expertos como vosotros para hacer el mejor disco posible. Daremos con la formula correcta, estoy segura.

En cualquier caso, muchas gracias por tu colaboración, y deseo que tengas muchos éxitos.
No quiero dejar pasar la oportunidad de daros mi más profunda enhorabuena por vuestra gran idea y las gracias por poner vuestra fe, vuestro tiempo, esfuerzo y talento junto a los músicos independientes que espero muy pronto supongan la fuerza musical del futuro.
 
Un abrazo de corazón,
 
Kireina

Entrevista a Josep Coll. SIMBA

¿Cómo surge la idea del SIMBA?
Surge de la necesidad de unificar en un mismo evento la FORMACIÓN PARA PROFESIONALES DEL SECTOR MUSICAL, la RELACIÓN EFECTIVA DE GENTE DE LA INDUSTRIA y una apuesta por la MÚSICA EN VIVO. Piensa que en los estudios musicales, hay infinidad de asignaturas sobre asuntos meramente musicales, pero no enseñan cómo funciona la industria de la música, ni como facturar una actuación o como sacar un disco a la calle o negociar un contrato discográfico.

¿Por qué crees que es necesario SIMBA?
En los tiempos que corren, que el músico tiene que empezar a conocer de qué va el negocio, qué se cuece, qué opciones existen, optar por la autoedición, etc. SIMBA es un instrumento valiosísimo de la que se debe valer el artista.

¿A qué necesidades responde?
Al desconocimiento de los artistas del ámbito jurídico, al interés de éstos y del resto de operadores musicales a conocer los temas legales, a interrelacionarse y a presentar al resto del sector sus propuestas artísticas.

Los ex alumnos (de los anteriores cursos que habíamos organizado) nos proponían añadir a los cursos de docencia la relación entre los asistentes y la posibilidad de tocar en directo en el marco del seminario, SIMBA es el resultado de todo esto.

¿Cómo están orientadas las sesiones en el seminario? Para quién están orientadas las sesiones?
Está orientado a cualquiera que mantenga una relación con el sector musical y del espectáculo (músicos, representantes, artistas, road managers, aerreglistas, promotores, programadores, discográficas, distribuidoras)

Presentamos estos dos cursos:
VII CURSO NEGOCIACIÓN DE CONTRATOS DISCOGRÁFICOS, EDITORIALES, MANAGEMENT MUSICAL (ESPECIAL AUTOEDICIÓN).

I CURSO NEGOCIACIÓN DE CONTRATOS DE DISTRIBUCIÓN DE MÚSICA EN FORMATO FÍSICO Y DIGITAL (ESPECIAL AUTODISTRIBUCIÓN).

¿Cómo puede uno inscribirse en SIMBA?
Entrando en www.asesoriajuridicadelasartes.com/simba o contactando con pablocastells@asesoriajuridicadelasartes.com

Al igual que AUA, la PAE es otra alternativa válida para la edición de trabajos discográficos por la que hace años estáis abogando. ¿Podrías decirnos brevemente que ventajas básicas ofrece la PAE? ¿qué asesoramiento reciben las bandas / artistas?

La PAE (Plataforma de Autoeditares) es una asociación legalmente registrada que acoge a 49 grupos de música que, optando por el camino de la autoedición, han constituido su propia compañía discográfica. Siendo la PAE la que aglutina grupos de música autoeditada les defiende ante las instituciones, pide su reconocimiento, facilita asesoramiento legal, organiza conciertos, edita recopilatorios etc.

¿Qué opinión te merece el panorama de la música actual y qué papel te parece
que juegan la nuevas tecnologías (Internet)?
Por un lado incentivan el surgimiento de otras alternativas a las tradicionales y provocan un esfuerzo del sector, las nuevas tecnologías han hecho mucho daño a la música, pero dando la vuelta a los medios que nos llegan, puede llegarse a sacar mucho provecho.

Por tu perfil de músico ¿qué opinión te puede merecer la propuesta AUA?
Me parece algo increíble!!! Una idea genial de mecenazgo del siglo XXI, creo que ya era hora que surgieran iniciativas de este estilo para paliar las ventas de Cds y que la gente pueda invertir en grupos que le gustan.

2008: Otro año bueno para internet en España

by Marek Fodor, socio fundador de Atrapalo.com

¿Que traerá este año para las empresas de ecommerce y de internet en general? Parece que vamos a tener otro año muy bueno. De hecho, podríamos decir que vamos a tener varios años buenos. La “brecha” entre EEUU y España es de unos 2-3 años en la mayoría de sectores de internet, en cuanto a crecimientos y tendencias.

Por este motivo es muy interesante y relevante ver el último report de JP Morgan muy detallado de las tendencias recientes y futuras de internet y ecommerce en EEUU.

Las principales conclusiones son estas:

– El crecimiento de ecommerce va mano a mano con el crecimiento de banda ancha. Es una tendencia clara de los últimos cinco años. España sigue con crecimientos fuertes de banda ancha y de penentración de internet y esto promete un flujo de nuevos usuarios para todas webs que aportan algún servicio interesante y generan valor.

– Las empresas más grandes de internet seguirán generando mucho cash flow libre que dedicarán principalmente a financiar más adquisiciones nuevas. Esto es buena noticia para los startups en EEUU pero también en otros paises. Generará más actividad de fondos de private equity y de VC que intentarán detectar e invertir en proyectos interesantes para intentar colocarselos luego a los grandes. Ya el año 2007 ha demostrado que esta amplificación es capaz de generar una bola de inversiones y de valoraciones tan grande que algunos la consideran (consideramos) iracional y “burbuja”.

– Seguirá la bonanza de Search Advertising. La publicidad en buscadores crecerá de 22 billones de dolares en el 2007 a 50 billones en el 2010. Esta tendencia se merece reflexión profunda porque detrás de estos números veo muchas oportunidades de hacerse un hueco con servicios y tecnologías especializadas. Incluso me atrevo decir que es un sector mucho más atractivo para los emprendedores españoles que las redes sociales que tanto de moda están.

Publicidad gráfica. JPM prevee subida en los CPM, lo cual es buena noticia para todas las webs cuyos ingresos provienen principalmente de banners.

Todas estas tendencias significan viento en popa para las ideas buenas y bien ejecutadas, sea cual sea su modelo de ingresos. ¡Manos a la obra!

David Byrne’s Survival Strategies for Emerging Artists — and Megastars

ff_bryne_f.jpg

By David Byrne Email 12.18.07 | 6:00 PM

Full disclosure: I used to own a record label. That label, Luaka Bop, still exists, though I’m no longer involved in running it. My last record came out through Nonesuch, a subsidiary of the Warner Music Group empire. I have also released music through indie labels like Thrill Jockey, and I have pressed up CDs and sold them on tour. I tour every few years, and I don’t see it as simply a loss leader for CD sales. So I have seen this business from both sides. I’ve made money, and I’ve been ripped off. I’ve had creative freedom, and I’ve been pressured to make hits. I have dealt with diva behavior from crazy musicians, and I have seen genius records by wonderful artists get completely ignored. I love music. I always will. It saved my life, and I bet I’m not the only one who can say that.

What is called the music business today, however, is not the business of producing music. At some point it became the business of selling CDs in plastic cases, and that business will soon be over. But that’s not bad news for music, and it’s certainly not bad news for musicians. Indeed, with all the ways to reach an audience, there have never been more opportunities for artists.

Where are things going? Well, some people’s charts look like this:

ff_bryne1_630.gif

Some see this picture as a dire trend. The fact that Radiohead debuted its latest album online and Madonna defected from Warner Bros. to Live Nation, a concert promoter, is held to signal the end of the music business as we know it. Actually, these are just two examples of how musicians are increasingly able to work outside of the traditional label relationship. There is no one single way of doing business these days. There are, in fact, six viable models by my count. That variety is good for artists; it gives them more ways to get paid and make a living. And it’s good for audiences, too, who will have more — and more interesting — music to listen to. Let’s step back and get some perspective.What is music?
First, a definition of terms. What is it we’re talking about here? What exactly is being bought and sold? In the past, music was something you heard and experienced — it was as much a social event as a purely musical one. Before recording technology existed, you could not separate music from its social context. Epic songs and ballads, troubadours, courtly entertainments, church music, shamanic chants, pub sing-alongs, ceremonial music, military music, dance music — it was pretty much all tied to specific social functions. It was communal and often utilitarian. You couldn’t take it home, copy it, sell it as a commodity (except as sheet music, but that’s not music), or even hear it again. Music was an experience, intimately married to your life. You could pay to hear music, but after you did, it was over, gone — a memory.

Technology changed all that in the 20th century. Music — or its recorded artifact, at least — became a product, a thing that could be bought, sold, traded, and replayed endlessly in any context. This upended the economics of music, but our human instincts remained intact. I spend plenty of time with buds in my ears listening to recorded music, but I still get out to stand in a crowd with an audience. I sing to myself, and, yes, I play an instrument (not always well).

We’ll always want to use music as part of our social fabric: to congregate at concerts and in bars, even if the sound sucks; to pass music from hand to hand (or via the Internet) as a form of social currency; to build temples where only “our kind of people” can hear music (opera houses and symphony halls); to want to know more about our favorite bards — their love lives, their clothes, their political beliefs. This betrays an eternal urge to have a larger context beyond a piece of plastic. One might say this urge is part of our genetic makeup.

All this is what we talk about when we talk about music.

All of it.

What do record companies do?
Or, more precisely, what did they do?

  • Fund recording sessions
  • Manufacture product
  • Distribute product
  • Market product
  • Loan and advance money for expenses (tours, videos, hair and makeup)
  • Advise and guide artists on their careers and recordings
  • Handle the accounting

This was the system that evolved over the past century to market the product, which is to say the container — vinyl, tape, or disc — that carried the music. (Calling the product music is like selling a shopping cart and calling it groceries.) But many things have changed in the past decade that reduce the value of these services to artists.

For example:

Recording costs have declined to almost zero. Artists used to need the labels to bankroll their recordings. Most simply didn’t have the $15,000 (minimum) necessary to rent a professional studio and pay an engineer and a producer. For many artists — maybe even most — this is no longer the case. Now an album can be made on the same laptop you use to check email.

Manufacturing and distribution costs are approaching zero. There used to be a break-even point below which it was impractical to distribute a recording. With LPs and CDs, there were base manufacturing costs, printing costs, shipping, and so on. It paid — in fact, it was essential — to sell in volume, because that’s how many of those costs got amortized. No more: Digital distribution is pretty much free. It’s no cheaper per unit to distribute a million copies than a hundred.

ff_bryne2_630.gif

Touring is not just promotion. Live performances used to be seen as essentially a way to publicize a new release — a means to an end, not an end in itself. Bands would go into debt in order to tour, anticipating that they’d recover their losses later through increased record sales. This, to be blunt, is all wrong. It’s backward. Performing is a thing in itself, a distinct skill, different from making recordings. And for those who can do it, it’s a way to make a living.So with all these changes, what happens to the labels? Some will survive. Nonesuch, where I’ve done several albums, has thrived under Warner Music Group ownership by operating with a lean staff of 12 and staying focused on talent. “Artists like Wilco, Philip Glass, k.d. lang, and others have sold more here than when they were at so-called major labels,” Bob Hurwitz, president of Nonesuch, told me, “even during a time of decline.”

But some labels will disappear, as the roles they used to play get chopped up and delivered by more thrifty services. In a recent conversation I had with Brian Eno (who is producing the next Coldplay album and writing with U2), he was enthusiastic about I Think Music — an online network of indie bands, fans, and stores — and pessimistic about the future of traditional labels. “Structurally, they’re much too large,” Eno said. “And they’re entirely on the defensive now. The only idea they have is that they can give you a big advance — which is still attractive to a lot of young bands just starting out. But that’s all they represent now: capital.”

So where do artists fit into this changing landscape? We find new options, new models.

The six possibilities

Where there was one, now there are six: Six possible music distribution models, ranging from one in which the artist is pretty much hands-off to one where the artist does nearly everything. Not surprisingly, the more involved the artist is, the more he or she can often make per unit sold. The totally DIY model is certainly not for everyone — but that’s the point. Now there’s choice.

1. At one end of the scale is the 360, or equity, deal, where every aspect of the artist’s career is handled by producers, promoters, marketing people, and managers. The idea is that you can achieve wide saturation and sales, boosted by a hardworking machine that stands to benefit from everything you do. The artist becomes a brand, owned and operated by the label, and in theory this gives the company a long-term perspective and interest in nurturing that artist’s career.

Pussycat Dolls, Korn, and Robbie Williams have made arrangements like this, selling equity in everything they touch. The T-shirts, the records, the concerts, the videos, the BBQ sauce. The artist often gets a lot of money up front. But I doubt that creative decisions will be left in the artist’s hands. As a general rule, as the cash comes in, creative control goes out. The equity partner simply has too much at stake.

This is the kind of deal Madonna just made with Live Nation. For a reported $120 million, the company — which until now has mainly produced and promoted concerts — will get a piece of both her concert revenue and her music sales. I, for one, would not want to be beholden to Live Nation — a spinoff of Clear Channel, the radio conglomerate that turned the US airwaves into pabulum. But Madge is a smart cookie; she’s always been adept at controlling her own stuff, so we’ll see.

2. Next is what I’ll call the standard distribution deal. This is more or less what I lived with for many years as a member of the Talking Heads. The record company bankrolls the recording and handles the manufacturing, distribution, press, and promotion. The artist gets a royalty percentage after all those other costs are repaid. The label, in this scenario, owns the copyright to the recording. Forever.

There’s another catch with this kind of arrangement: The typical pop star often lives in debt to their record company and a host of other entities, and if they hit a dry spell they can go broke. Michael Jackson, MC Hammer, TLC — the danger of debt and overextension is an old story.

Obviously, the cost of these services, along with the record company’s overhead, accounts for a big part of CD prices. You, the buyer, are paying for all those trucks, those CD plants, those warehouses, and all that plastic. Theoretically, as many of these costs go away, they should no longer be charged to the consumer — or the artist.

Sure, many of the services traditionally provided by record labels under the standard deal are now being farmed out. Press and publicity, digital marketing, graphic design — all are often handled by smaller, independent firms. But he who pays the piper calls the tune. If the record company pays the subcontractors, then the record company ultimately decides who or what has priority. If they “don’t hear a single,” they can tell you your record isn’t coming out.

So what happens when online sales eliminate many of these expenses? Look at iTunes: $10 for a “CD” download reflects the cost savings of digital distribution, which seems fair — at first. It’s certainly better for consumers. But after Apple takes its 30 percent, the royalty percentage is applied and the artist — surprise! — is no better off.

Not coincidentally, the issues here are similar to those in the recent Hollywood writers’ strike. Will recording artists band together and go on strike?

3. The license deal is similar to the standard deal, except in this case the artist retains the copyrights and ownership of the master recording. The right to exploit that property is granted to a label for a limited period of time — usually seven years. After that, the rights to license to TV shows, commercials, and the like revert to the artist. If the members of the Talking Heads held the master rights to our catalog today, we’d earn twice as much in licensing as we do now — and that’s where artists like me derive much of our income. If a band has made a record itself and doesn’t need creative or financial help, this model is worth looking at. It allows for a little more creative freedom, since you get less interference from the guys in the big suits. The flip side is that because the label doesn’t own the master, it may invest less in making the release a success.

4. Then there’s the profit-sharing deal. I did something like this with my album Lead Us Not Into Temptation in 2003. I got a minimal advance from the label, Thrill Jockey, since the recording costs were covered by a movie soundtrack budget, and we shared the profits from day one. I retained ownership of the master. Thrill Jockey does some marketing and press. I may or may not have sold as many records as I would have with a larger company, but in the end I took home a greater share of each unit sold.

5. In the manufacturing and distribution deal, the artist does everything except, well, manufacture and distribute the product. Often the companies that do these kinds of deals also offer other services, like marketing. But given the numbers, they don’t stand to make as much, so their incentive here is limited. Big record labels traditionally don’t make M&D deals.

In this scenario, the artist gets absolute creative control, but it’s a bigger gamble. Aimee Mann does this, and it works really well for her. “A lot of artists don’t realize how much more money they could make by retaining ownership and licensing directly,” Mann’s manager, Michael Hausman, told me. “If it’s done properly, you get paid quickly, and you get paid again and again. That’s a great source of income.”

6. Finally, at the far end of the scale, is the self-distribution model, where the music is self-produced, self-written, self-played, and self-marketed. CDs are sold at gigs and through a Web site. Promotion is a MySpace page. The band buys or leases a server to handle download sales. Within the limits of what they can afford, the artists have complete creative control. In practice, especially for emerging artists, that can mean freedom without resources — a pretty abstract sort of independence. For those who plan to take their material on the road and play it live, the financial constraints cut even deeper. Backup orchestras, massive video screens and sets, and weird high tech lights don’t come cheap.

Radiohead adopted this DIY model to sell In Rainbows online — and then went a step further by letting fans name their own price for the download. They weren’t the first to do this — Issa (formerly known as Jane Siberry) pioneered the pay-what-you-will model a few years ago — but Radiohead’s move was much higher profile. It may be less risky for them, but it’s a clear sign of real changes afoot. As one of Radiohead’s managers, Bryce Edge, told me, “The industry reacted like the end was nigh. They’ve devalued music, giving it away for nothing.’ Which wasn’t true: We asked people to value it, which is very different semantics to me.”

At this end of the spectrum, the artist stands to receive the largest percentage of income from sales per unit — sales of anything. A larger percentage of fewer sales, most likely, but not always. Artists doing it for themselves can actually make more money than the massive pop star, even though the sales numbers may seem minuscule by comparison. Of course, not everyone is as smart as those nerdy Radiohead boys. Pete Doherty probably should not be handed the steering wheel.

Freedom versus pragmatism
These models are not absolute. They can morph and evolve. Hausman and Mann took the total DIY route at first, getting money orders and sending out CDs in Express Mail envelopes; later on they licensed the records to distributors. And things change over time. In the future, we will see more artists take up these various models or mix and match versions of them. For existing and emerging artists — who read about the music business going down the drain — this is actually a great time, full of options and possibilities. The future of music as a career is wide open.

Many who take the cash up front will never know that long-range thinking might have been wiser. Mega pop artists will still need that mighty push and marketing effort for a new release that only traditional record companies can provide. For others, what we now call a record label could be replaced by a small company that funnels income and invoices from the various entities and keeps the accounts in order. A consortium of midlevel artists could make this model work. United Musicians, the company that Hausman founded, is one such example.

I would personally advise artists to hold on to their publishing rights (well, as much of them as they can). Publishing royalties are how you get paid if someone covers, samples, or licenses your song for a movie or commercial. This, for a songwriter, is your pension plan.

Increasingly, it’s possible for artists to hold on to the copyrights for their recordings as well. This guarantees them another lucrative piece of the licensing pie and also gives them the right to exploit their work in mediums to be invented in the future — musical brain implants and the like.

No single model will work for everyone. There’s room for all of us. Some artists are the Coke and Pepsi of music, while others are the fine wine — or the funky home-brewed moonshine. And that’s fine. I like Rihanna’s “Umbrella” and Christina Aguilera’s “Ain’t No Other Man.” Sometimes a corporate soft drink is what you want — just not at the expense of the other thing. In the recent past, it often seemed like all or nothing, but maybe now we won’t be forced to choose.

Ultimately, all these scenarios have to satisfy the same human urges: What do we need music to do? How do we visit the land in our head and the place in our heart that music takes us to? Can I get a round-trip ticket?

Really, isn’t that what we want to buy, sell, trade, or download?

David Byrne is currently collaborating with Fatboy Slim and Brian Eno. Separately.

Chart Sources: Jupiter Research, Recording Industry Association of America, Almighty Institute of Music Retail, Wired Research

Entrevista a Lap a Rush

lap a rush

Carlos Costoya es la voz principal de la banda. Muchos lo recordaréis por su paso por Los Suaves en los primeros tiempos como batera (al igual que su hermano el mitico guitarrista Suave, Montxo) y tambien por haber sido bajo y voz en los 80 del grupo Lancelot.A principios del año 2006 Carlos se une al guitarrista Jorge Lorenzo para tocar unos temillas que le rondaban por la cabeza. Cuando se juntan con Jose Luis Batan en la batería y Coche Villanueva aparece el sonido Lap a Rush. La ultima incorporacion ha sido Demi Martinez.

¿Cuáles son los inicios de Lap a Rush? ¿quién forma la banda?
Carlos Costoya se une a Jorge Lorenzo con el fin de dar forma a unas canciones que le rondan por la cabeza.

Cuando se unen Coché Villanueva al bajo y Jose Batán con la bateria todo se vuelve mas “hard”.

¿Qué nos podéis decir sobre vuestra carrera artística? ¿Cuáles son sus principales influencias?
Carlos es el que tiene una carrera más llamativa puesto que ademas de haber contribuído a los comienzos del grupo Los Suaves junto con su hermano Montxo, en los años 80 fué lider da la banda Lancelot.

¿qué opinión os merece el panorama de la música actual y qué papel os parece
que juegan la nuevas tecnologías (Internet)?
Hoy Internet los es todo. Tanto para bien como para mal jejej.

Nosotros pensamos que la música está hecha para el gran publico por lo que sólo las discográficas pueden ver mala su
distribución masiva y gratuita. Se supone que aparecerán nuevas fórmulas para que los músicos puedan vivir de su música.

¿qué es lo que os motivó a inscribiros en AUA?
Pues más que nada la curiosidad de ver qué pasaría.

Sabemos de la dificultad de hacer padrinos, … pero se os ocurriría alguna idea al respecto?
Supongo q habria que contactar con ellos y mostrarles las webs dnd está toda la info pero en nuestro caso somos bastante vagos para eso.

Cuando lleguéis al presupuesto de grabación, ¿tenéis alguna preferencia de estudio o productor?
Hasta ahora no hemos encontrado en nuestras distintas experiencias a nadie como Javier Abreu

En cualquier caso, muchas gracias por vuestra colaboración, y deseo que todo os vaya muy bien.
Muchas gracias a vosotros por darnos esta oportunidad. Mucha suerte a todos!
.